Estamos de regreso tratando de tomar nuevamente el ritmo de la fiesta de las cosas….pero primero, lo primero, las vacaciones y el viaje con los niños de este año.

 

Tratamos de visitar a la familia una vez al año; es un viaje pesado para uno, y no se diga para los niños, una escala de 2 horas, un segundo vuelo de 10-12 horas (dependiendo si es la ida o vuelta) y en resumen desde que uno se levanta hasta que llegamos al destino son alrededor de 22 horas….

 

Creo que lo primordial para preparar un viaje largo y en este caso en avión, hay que identificar las edades de los niños, ya que de esto va a depender todas las artimañas que podamos organizar para hacer de esto lo más placentero posible.

 

El primer viaje que hicimos fue a los 3 meses de edad de mi hija, el mismo recorrido: Bélgica-México y la verdad viéndolo retrospectivamente, fue una maravilla, durmió y comió y cada vez que alguien pasaba, le sonreía como un ángel….claro que para ese primer viaje hicimos todo el proceso necesario, incluyendo a una visita a un pediatra especializado en viajes y niños, si quieren saber más aquí pueden leerlo.

 

Por el contrario el año pasado, ya con dos, una niña de 2.5 años y un bebé de 6 meses fue un verdadero infierno; por más que habíamos planificado cada detalle para ambos, la ida fue tan difícil que cuando tocamos tierra juré nunca volver a viajar con ellos. También si quieren saber más y de lo que les trajimos para entretenerlos, así como los diferentes “tips” para viajar con niños de estas edades aquí pueden leerlo, pero tómenselo con calma y si pueden léanlo con un buen té de tila 🙂

 

Este año, decidimos traer pocas cosas, previmos la leche (lo ideal es comprarla en tetrapak de 250 ml) y comida para el pequeño y uno que otro pan y galletita que habitualmente no hay en casa; pero fue para caso extremo de desesperación (de los papás, por supuesto) para que la ida fuera menos pesada y ellos de alguna manera estuvieran contentos. Al pequeño le compramos una carriola muy fácil de usar es una Quinny Yezz que pesa 5 kilos y la puedes llevar como mochila; y lo más importante, la puedes subir al avión, así que cuando uno se cansaba, el otro le tomaba relevo más tarde….la carriola no es un objeto al que los hayamos acostumbrado mucho, por lo que les pareció una cosa genial y las dos horas de visita y cortesía en el aeropuerto en espera de nuestro vuelo no fueron tan desesperantes, al contrario, dentro de todo fue hasta divertido. Por otro lado a la mayor le compramos una pequeña maleta Trunki que es una maravilla, les divierte y más tarde la pueden usar de silla, etc., pero lo importante de todo esto es que al final el viaje se hace ameno y la espera no es tan fastidiosa como suele ser, se divirtieron tanto con la carriola como con la maletita y jugaron entre ellos y nosotros no cargamos con tanta cosa como cada vez que salimos con ellos, parece que nos mudamos.

 

La ida por supuesto es más pesada, generalmente nos toca de día así que hay que lidiar con el hecho de un vuelo largo y dos niños pequeños; nuestro mayor problema es con el menor, ya que el hecho de tenerlo amarrado lo enfurece a un punto que se hace oír de punta a punta del avión; de ahí en fuera fue lo que sabíamos que iba a ser, pero esta vez un poco más tranquilo; las personas de nuestro alrededor súper pacientes y amables y el personal de la aerolínea como nunca, maravillosamente bien….pasé la mayor parte del vuelo largo con el bebé en brazos y tratando de que se entretuviera un poco con libros etc., pero en realidad simplemente quería estar tranquilo y jugar, así que ni el Ipad saqué esta vez, estuvo feliz descubriendo el avión. Aunque debo admitir que tuvimos suerte pues al final nos dieron dos filas para nosotros 4 así que estuvo bien, tenían más espacio y no molestaba tanto el hecho de tener dos niños pequeños a bordo.

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La comida que dan para niños, ufff nada más de verla ni se antoja, así que la mayor se aplicó a mi plato y al de su papá, lo mismo el pequeño, después fue un ir y venir en busca de helados a la cabina de en medio….

 

Cuando llegamos a México, mi hija ya desesperada del vuelo y las horas que parecían no pasar, se sentó y con un grito dijo: ¡Quiero ir a México!, le dije que ya estábamos en México pero no entendía nada, simplemente veía otro aeropuerto más….

 

El regreso; fue mucho más fácil, pues fue de noche, me esperé hasta el último momento para darle la leche al bebé y que se durmiera, pero le dio el “segundo aire” y bueno muchas horas de paseo me costaron dormirlo….y claro esos primeros minutos de “amarre al bebé” que odia con odio jarocho….el resto fue tranquilo…el segundo avión, el viaje corto ahí ya estaba desesperado y no dejaba de gritar, un poco por el cansancio, un poco por el calor y un poco pues porque así es esto….hasta una asiática le decía no se que tanta cosa para calmarlo así que todo el avión se dio a la tarea de entretener al pequeño que les hacía de vez en cuando una magnifica sonrisa pícara que derretía a todos….

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En resumen, creo que lo más importante por hacer es prever no tener que carga con demasiadas cosas, que la mayor participe en hacer su maleta y traer comida y agua suficiente para ellos, en especial para el bebé que mientras “no paga” asiento no les dan nada, a menos que lo pidas pero es una especie de papilla que no les gusta a mis hijos por lo menos. Lo mejor en cuanto a la leche es en pequeños tetrapak de una taza así los puedes manejar mucho más fácil y no terminas con un litro abierto durante horas (me da horror eso de las bacterias)….sino la otra solución es la leche en polvo.

 

¡Feliz viaje! Y sobre todo paciencia para cada etapa, lo que si, cada momento vale la pena, pues las vacaciones son un esparcimiento para toda la familia y ellos lo disfrutan al máximo.

 

 

Muchas gracias por compartir sus experiencias y este blog.

 

 

 

 

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