Hay tantos mitos sobre niños bilingües, este tema “tabú” que acabaría haciendo una enciclopedia entre mis aventuras y recomendaciones de expertos, pero lo que si puedo decir algo más tangible es como decidimos educar a nuestros hijos en un país que de por si ya tiene tres lenguas; hablo de Bélgica que tiene tres idiomas oficiales, el flamenco (una variedad del neerlandés), el francés y el alemán, aunque este último es la porción más pequeñas y en general se estudian en la escuela el francés y neerlandés; pero en nuestro caso que vivimos a las afueras de Bruselas decidimos meterlos a una escuela bilingüe de Francés e inglés.

Antes de que naciera nuestra hija (la mayor) teníamos inquietudes sobre el idioma que utilizaríamos en casa, ya que yo hablo español y mi esposo francés y al indagar sobre los pros y contras encontrábamos una infinidad de documentos que decían que era problemático y hasta contraproducente enseñarles a los niños dos idiomas, pues se atrasaban para hablar, confundían un idioma con otro y otros mitos sobre el tema.

 

Pues nos aventamos a la aventura y decidimos en contra de muchos dimes y diretes a formar a nuestros hijos de manera bilingüe, yo les hablo en español y mi esposo en francés para que tuvieran un acento adecuado (según nosotros). En la escuela va a empezar con el inglés hasta tercero de kínder pero indiferentemente en la casa ponemos las películas infantiles en cualquiera de estos tres idiomas, y aunque ninguno les hable en inglés por lo menos se hacen el oído.

Cuando nada más era Laïyna en la casa, mi esposo y yo hacíamos competencias con cuál idioma se afianzaría más, lo obvio fue el español, pero muy rápido sería el francés con la escuela y todo su rededor.

 

Estas vacaciones por el contrario hicieron un parte aguas, ya que a pesar de mis esfuerzos, ellos siempre me contestaban en francés y bueno se sabían algunos cuentos y canciones en español, pero no podría decir que hablaran los dos idiomas. Después de casi dos meses de estar en mi tierra natal y oír las 24 horas del día el español de un día a otro hicieron el clic y empezaron a hablar mucho más español y un poco de francés; claro que hay veces que hablan en una frase los dos idiomas, pero lo que si es claro, es que entienden perfectamente ambos y el juego de palabras de francoñol es divertidísimo.

 

Mi hija con cuatro y medio tardó un poco más en aventarse, pero el pequeño empezó con algunas palabras para terminar en frases y si no le entendíamos pues te lo decía en los dos idiomas, mímica y te llevaba hasta el lugar o cosa en cuestión, pues con dos años y medio empieza a hacerse de un vocabulario bastante extenso aunque no siempre se le entienda.

La diferencia entre ambos en cuanto el momento en que empezaron a hablar fue radical pues mi hija tardo un poco más, mientras que el pequeño haló rápido y se hizo de un vocabulario más amplio en poco tiempo, aunque había que hacerse de una imaginación desbordante cuando empezaba a hablar para entenderle, creo que solo una como madre entiende a sus hijos en esos primero pasos, pero lo claro es que al tener una hermana mayor parlanchina, a Marek no le costó mucho hablar y sobretodo discutir ya para estas alturas.

 

En cuanto al discurso de que si un tercer idioma a tan temprana edad va a hacer merma en su aprendizaje, a estas alturas estoy segura de que no, más bien todo lo contrario pues como dicen los expertos y pediatra, están en una edad que no les cuesta nada pasar de un idioma a otro y que aunque pareciera que lo confunden, al hablar varios idiomas en una sola frase es simplemente por no tener la palabra correcta en el idioma “oficial” por decirlo de alguna manera, pero diferencian perfectamente uno del otro.

 

“Los niños pequeños son como una esponja” Seguramente han oído más de varias veces esta frase, pues se los confirmo con mi experiencia al menos en cuanto a los idiomas. Obviamente en este caso el que predomina es el francés y a pesar de mis esfuerzos tienen un acento al hablar español pero para más tarde esto les será una herramienta y un plus que habrán aprendido sin tanto esfuerzo.

 

También cabe mencionar que antes de que empiecen a hablar una puede aprender a comunicarse con el lenguaje de signos, es una herramienta que muchas madres lo hacen de manera innata pero no está de más aprender un poco sobre el tema e ir combinando ambos idiomas. Esto lo saqué del blog de Ruth: Otanana, el cual vale la pena echarle un ojo como hace tiempo se los comentaba en Lenguaje de signos algo valioso para cuando empezamos a tratar de comunicarnos y nuestros hijos se frustran al no darse entender, que me ha pasado una infinidad de veces a lo largo de cuatro años y medio que llevo de maternidad.

 

¿Ustedes qué opinan de la educación con dos lenguas maternas en casa? ¿Tienen alguna experiencia con este tema? Gracias por compartir y sobre todo por dejar sus comentarios en este espacio que también es suyo.

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