Empezando con algunos antecedentes, mi hija mayor no fue mucho de chupón los primeros meses, aunque de alguna manera me esforzaba para que lo agarra y se tranquilizara un poco con los cólicos, la verdad es que no lo tomaba muy en serio; además de que como madre primeriza, busqué por todas partes esos chupones de una sola pieza; pues me daba horror que se pudiera desprender alguna parte y se ahogara con ella; ¿Qué les puedo decir? Así soy.

Cuando le empezaron a salir los dietes ahí si que se agarró al chupón como si la vida dependiera de él, tenía algunos de repuesto por esos “por si acaso” se pierde, se deteriora, etc. Esto más o menos empezó a eso de los 8-9 meses.

Ya cuando comenzó la escuela como tal, el chupón empezaba a perder interés, más que nada por que no le quedaba de otra; pues en la escuela no pueden llevarlo y se fue acostumbrando a eso poco a poco, hasta usarlo solamente para dormir o cuando estaba contrariada, cansada, enojada, en fin el caso es que no era todo el tiempo, pero aun así las personas al rededor incluyendo el pediatra le decían cosas como: ¿no estás muy grande para traer eso en la boca? O Qué bonita estás, lástima de que traigas eso pegado todo el tiempo o deja eso, es para los bebés, ya estás grande, en fin todo lo que se puedan imaginar…así que en cuanto veía a alguien en casa, o salíamos me daba el chupón corriendo para que no lo vieran. Sinceramente eso de que lo siguiera usando era lo menos que me preocupaba en esos momentos, más con la llegada del hermano, quitar pañal, etc….pero que le dijeran cosas haciéndola sentir mal, eso sí que me hervía la sangre….

Esta Navidad (2016) decidimos, su papá y yo que debía dejarlo por propia voluntad, pero le costaba mucho trabajo así que le propusimos que se lo diera a Saint Nicolás, y eso hizo, recibiendo un regalo extra por el esfuerzo y una nota dedicada a ella, ¡imagínense lo feliz y orgullosa que estaba!…no hay palabras para describir sus ojitos orgullosos llenos de felicidad por tan grande sacrificio y claro que sus papás como pavorreales…

Pero lo que nadie te dice es lo que pasa después de que dejan el chupón, Ufff! La primera semana a la hora de dormir era un suplicio, no podía hacerlo, nos decía: “No se cierran mis ojos y quiero dormir”, “¿Me ayudas a dormir mamá/papá?” “Quiero de regreso mi chupón”…..en fin fue un tanto difícil pero como sabía que ya no había vuelta atrás y ella misma se lo había dado a Saint Nicolás, lo sopesaba como podía y nosotros con ella, generalmente durmiendo en nuestra cama, que no es que me desagrade pero se empezó a volver una habitud y la verdad ni siquiera dormía bien, la pequeña traía unas ojeras del tipo “mamá con nuevo bebé en casa” y me partía el corazón, no decía nada pero podía leer sus ojitos cansados; así que en cuanto podíamos le hacíamos fiesta por haber dejado el chupón y la familia y amigos le aplaudían el hecho….fue pasando, pero eso sí, desde el primer día a la basura todos los chupones, que no quedara huella, solo me quedé con el de mi hijo (que tiene unos bigotes y me encanta), fue alrededor de dos semanas para retirar el hábito del chupón y que hiciera una nueva rutina para dormir, claro que se ampliaron los cuentos y canciones pero valió la pena el esfuerzo.


Por otro lado, el pequeño de la casa solo los llegó a usar un par de veces, él nunca fue de chupón y ahora lo agradezco, solo algunas veces se lo arrebataba a la hermana lo mordía y aventaba para molestarla, o se lo llevaba corriendo, jajaja dejarían de ser hermanos, creo que yo hubiera hecho lo mismo; de tal palo tal astilla ¿no creen?

Algunas historias se repiten aunque estos dos nos dan varias vueltas ¡eso se los puedo asegurar!

¿ustedes tienen problemas para dejar el chupón? ¿tienen alguna estrategia para ello? ¿cómo llevan ustedes y su hijo el dejarlo?

Gracias por sus comentarios y por siempre estar en los momentos más delicados de este blog.

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febrero 24, 2017

Dejar el chupón o chupete (la trampa)

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