¿A poco no en algún momento de nuestras vidas hemos pensado en eso? Personalmente yo prefería un miércoles de asueto que me diera un respiro entre semana; por supuesto que hablo de mis años maravillosos en la universidad cuando el trabajo se acumulaba y pensaba en cuantos días me faltaban para poder dormir más de 5 horas….

 

Cuando tuve a mi primer bebé pensaba en si algún día volvería a dormir más de 5 horas, y ahora que ya tienen 4 y 2 años, con los dos en la escuela prefiero una jornada normal de una semana y un fin de semana; no todo el tiempo pero sí muchas veces.

 

¿Pero si todos los días fueran domingo ahora? De esto se tratan las vacaciones, ya no importa el día de la semana que sea pues cada uno es diferente y los horarios se desvanecen poco a poco como olas de mar y ellos, nuestros hijos hacen lo que quieren, esto desde luego es en nuestro caso; que decidimos pasar unas vacaciones de dos meses en casa de los abuelos, con un jet lag de 7 horas y un sin fin de cariños de toda la familia y amigos, que para serles sincera son muchos.

 

No soy mamá de parque, aunque en estas vacaciones fui con ellos y un par de refuerzos para poder agarrarles el paso a mis dos niños, que en cuanto vieron juegos corrieron en direcciones opuestas y yo me quedé simplemente pasmada. Hasta hubo un pre-robo de bicicleta y un préstamo forzado de una pistola de agua….la bicicleta regresó a su dueño así como los juguetes que estaban tirados en el parque; Ufff de lo que pueden ser capaces y yo parecía una mala madre que nunca los sacaba ni a la esquina….

Pero hablando un poco de las actividades, horarios de sueño y comida, han sido un verdadero fracaso, por lo menos el de la comida que simplemente no hemos llegamos a regular los horarios y de comer súper bien terminamos con un armonioso y perfecto “blaauuuuuk” haciendo entender que eso no les gusta aunque esté a kilómetros la comida de ellos, haciendo que coman a regañadientes jamón y queso, y por supuesto pasta si estamos de buen ánimo, aunque lo único que no falla es la leche y una que otra fruta. Yo que me jactaba de lo bien que comían…., eso sí, si ven una baguette a la vista se le avientan como si fuera el único alimento en el mundo y se la comen entre ellos dos, por lo menos siguen siendo compartidos.

Ahora que ya estamos en cuenta regresiva, puedo decir que hemos hecho varias cosas en mi bella ciudad, aunque los recuerdos de niña ya no se comparan con los de ahora, les encanta salir y ver una ciudad enorme que a donde quiera que vean sigue creciendo. Mi hijo cuenta los camiones y motos, mientras que mi hija prefiere seguir el camino hacia donde haya tiendas de juguetes, helados y flores.

 

Recuerdo una autora que en lo personal me gusta mucho Elisabeth Pantley quien en su libro “El sueño del bebé sin lágrimas” habla de lo importante que es hacer horarios para los niños y como extrapolaba esto a la vida de un adulto; diciendo que de lunes a viernes teníamos un horario regulado, mientras que los fines de semana este ya no se seguía, haciendo en que los lunes fueran insufribles; pues lo mismo pasa con nuestros hijos a temprana edad y en tiempo de vacaciones con un curso por aquí, una salida por allá y durmiendo cuando quieren se convierte en un domingo interminable de dos meses. No digo que sea malo, pero para los papás creo firmemente que los horarios de sueño deberían de ser intocables para nuestra buena salud mental.

 

También han tenido una terapia intensiva de español, así que ahora que regresen a la escuela veremos como les va con eso, y me refiero a los profesores pues mis hijos de una u otra forma se dan a entender de cualquier perfectamente.

 

Pero si puedo agregar algo importantísimo de todo esto, es el tiempo que he podido estar con ellos, ahora que me siento mejor y estoy realmente al 100% con ellos, ahora sí que en las buenas y en las malas; he pasado las mejores vacaciones y tiempo con ellos, enseñándoles las particularidades de mi casa y país, así como los descubrimientos propios de su edad….ir con mi hijo en silencio detrás de un caracol, tomarlo en las manos y ponerlo en una planta enseñándole los ojitos así como las canciones de mi infancia no tiene precio, y que decir de mi hija que la veo cada vez más grande, haciendo juegos de príncipes y princesas, tomando de la mano a la bisabuela para jugar con ella, es una verdadera belleza….tengo demasiado que contar y poco espacio pero poco a poco saldrán las historias de cada uno de ellos seguramente en los próximos textos, pues de ellos se trata todo esto, y de mí, para no olvidar cada detalle que enriquece nuestras vidas y con el tiempo se borran.

 

¿Ustedes siguen pensando en tener más días de asueto? ¿Cómo pasaron las vacaciones? ¿Prefieren tenerlos en actividades o hacer viajes? ¿El trabajo les permite compartir las vacaciones de sus hijos?

 

Como siempre gracias por compartir este blog y sus experiencias

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¿Y si todos los días fueran domingo?

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