Estos últimos días han sido de vaivén entre que trato de incorporarme a la realidad en cuanto a lo que puedo y no hacer físicamente con ellos y sobre todo que paso más tiempo con mis hijos y trato de aprovechar cada momento de risa y asombro y ese francoespañol maravilloso que nos hace reír.

 

Ayer vi a mis amigos de la infancia, platicaba las que me habían hecho pasar mis queridos terremotos y con un aire de cansancio me reía de los hechos; que si unos no tienen hijos pero están en contacto con pequeños y los que tenemos niños nos poníamos al corriente de la aventura de la maternidad/paternidad que da para mucho; platicamos o más bien les fui platicando de mi vivencia con ellos y el pueblo bicicletero con internet (gracias a Dios) y mi gallo/gallina; les puedo asegurar que es toda una aventura.

 

Como les mencionaba en un post pasado es una maravilla poder volver a jugar y estar con mi niños, también he llegado al punto de “si te veo te alcanzo” pues hacen de las suyas en un minuto en el momento menos esperado por supuesto. Marek con dos y medio y Laïyna con cuatro y medio han hecho de SUS vacaciones el paraíso de cualquier niño y testar la paciencia de cualquiera incluyendo a los abuelos que medio me acusan de algunas…. Cuando los ves por primera vez son unos angelitos pero conforme va pasando el tiempo y toman confianza son del “ahí te voy” con toda la energía de sus propias edades.

 

Una de las grandes de mi hija que me dejó boquiabierta y ya para eso es mucho pues generalmente tengo la palabra justa o el “choro” perfecto para ellos, me dijo:

 

  • Mamá: tú siempre con tu bla bla bla bla….se dio la media vuelta y se fue….

y yo me quedé helada con eso, obvio sin un que decir ni nada, y hasta casi ofendida aunque lo cuente riendo ya para estas alturas.

Marek por otro lado es el perfecto osito cariñoso que se te avienta a besos y abrazos hasta que su pequeño ser desata una ira y pataleta por problemas domésticos con la hermana. Que si esto que si el otro y él es del ahí te voy y no me quito y la hermana ni lenta ni perezosa (si no hay testigos) se la regresa.

 

Mi hija juega a las princesas, a la mamá y al bebé (Marek generalmente que se da a la tarea del bebé y cumple su papel como profesional) y la pelea típica por la película que se verán en su momento.

 

Se aman y se adoran, se buscan y al mismo tiempo juegan cada quien por su lado, al final hermanos tenían que ser, ambos de un carácter fuerte pero de personalidades totalmente distintas.

Después de dos meses de vacaciones y “hago lo que quiero” los abuelos empiezan a preocuparse y las salidas se limitan, aunque hay un par pendientes para hacerles ver que existen más cosas que ir por un helado o al super y darles lo que es maravilloso para su edad: ¡juegos! así que hay que empezar a hacer las actividades prometidas pues el reloj marca su tiempo y no da marcha atrás, simplemente sigue adelante y dentro de poco regresaremos a la rutina, bendita rutina, claro que con el corazón partido en dos países lejos uno del otro.

 

Ayer por ejemplo, me volvieron loca casi al desquicio, suele suceder ya para esta altura del “hago lo que quiero” . Hoy al regresar a casa después de mis pláticas de mi pueblo y mi gallo gallina, me quedé dormida viendo la tele con ellos y el plan era seguir haciendo lo mismo, pero por un no se qué me dio insomnio de esos de los que no pegas el ojo y por alguna extraña razón Laïyna quiso dormir conmigo y Marek me llamo a eso de la 1h30 para que le diera unas palmaditas…..algunos dirían que es una pesadilla pero hoy precisamente lo sentí como todo el cariño que una madre puede tener, aunque duermas mal y te levantes ochenta veces…

Se me habían olvidado los terribles dos y creo que también hay una repetición de los terribles 4 que según estas vacaciones se fue en incremento; hay veces que los desconozco pero es parte del paquete y la verdad me gusta, de buena gana tendría un tercer torbellino aunque muchos me digan que soy masoquista. Las mamás y futuras mamás entienden estas palabras pues no hay forma de no quererlos lejos de una y sobre todo esa sensación de bebé que se va perdiendo es como una droga, por lo menos en mi caso que ya veo tan grandes a los míos.

 

Gracias amigos por pasar una tarde tan agradable como hacía tiempo, aguantar platicas de mamá y desahogarme, pero sobre todo ponerme al corriente de los amigos que tanto quiero y bueno faltaba más, ser parte del comienzo de un proyecto que generalmente me toca ver sus logros a través de la pantalla….

 

 

 

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