5, 10 y 15 kilómetros
mayo 27, 2016
Miércoles Mudo #41
junio 1, 2016

La sandía azul

María le encantaba esta época del año; cuando empezaba hacer un poco de calor era momento de poner a germinar las semillas que como tesoro guardaba…no le gustaba mucho esperar, por ejemplo los tomates tardaban tanto en despertar que podían pasar hasta dos semanas, pero aún así plantaba en su pequeño jardín todo lo que tenía a su alcance para hacer una fiesta de colores.

 

Hoy era el día, así que se levantó temprano y corrió directamente a su jardín para poner con cuidado sus tesoros…ya hasta había hecho con pinturas y uno que otro crayón y letras chuecas una cartel para cada cosa plantada y así no olvidar que había puesto en la suave tierra.

 

Después de pasar toda la mañana cuidando de su pequeño espacio sagrado, solo faltaba una semilla por plantar, la de una sandía, la puso en la tierra y con mucho cuidado tapó el delicado tesoro y regó con una brisa todo el terreno.

 

Al otro día, con ojos grandes y una impresión enorme descubrió que había una sandía, redonda y grande en el huerto; no daban crédito sus ojos que los tallaba constantemente para asegurarse que no fuera un sueño….Tomó con mucho cuidado la sandía y fue directamente a la cocina a partirla y para su sorpresa vio que no era una sandía como las que ella conocía, sino que esta era azul y además había al interior un pequeño duende adormilado; que abriendo sus ojos lentamente sonrió amablemente a María….Gracias niña, le dijo, me quedé dormido cuando paseaba por tu jardín y me ganó el tiempo así que quedé encerrado en esta sandía, la decoré a mi gusto reía mientras salía de su encierro.

 

María no decía nada, solo observaba cada paso del diminuto ser…

 

Pues bueno niña, me tengo que ir, pero antes te dejaré un regalo; guarda estas semillas, y cuando las plantes, no importa la temporada del año tienes que decir:

 

“semilla, semilla, gracias por tu regalo, en esta ocasión quiero un …….”

 

Y tienes que decir el nombre de la fruta, verdura o planta que prefieras y al otro día la tendrás. Si cuidas de ella, nunca morirá y te dará cuantos frutos quieras.

 

Y con un pequeño salto el duende desapareció…

 

María estaba tan feliz que daba brinquitos de júbilo por toda la casa, le mostró a su madre y le contó el relato y sobre todo el enorme regalo que había tenido. Esa misma noche hicieron el intento y al plantar una semilla dijeron las palabras mágicas:

 

“semilla, semilla, gracias por tu regalo, en esta ocasión quiero un banano”

 

Al otro día tenían un esplendido árbol de plátanos de todos tamaños y tipos….eran muchos así que compartieron con las personas de su pueblo, lo que hizo que durante muchos años fuera una región rica y nunca pasara hambre.

 

Se dice que todavía quedan algunas semillas y que si llegas a pasar por la región puedes ver miles de árboles frutales, verduras y hasta hierbas aromáticas durante todo el año.

Share This:

Leave a Reply

2 Comments on "La sandía azul"

Notify of
avatar
Sort by:   newest | oldest | most voted
Lorax
Guest

Please you can’t stop, i love your storys

wpDiscuz