Minu le llamaba Anna a su pequeño gato negro, negro como la noche y con brillos celestes, era un gato cualquiera, podría decirse, pero tenía algo que atraía a Anna; lo miraba fijamente para saber su secreto, pero no sabía descifrarlo.

Minu, Minu ven conmigo”, le decía cada noche antes de acostarse justo antes de dormir, el pequeño gato se acurrucaba junto a Anna y escuchaba quieto el libro que ella escogía, aunque algunas veces le contaba sobre su día o lo que quería hacer como si fuera algún amigo, así pasaba la noche, por lo menos al principio, ya que una vez que Anna caía en sueños el gato se hacía tan grande que parecía un lienzo, y Anna dentro de el mismo y continuaba la historia, historias de todo tipo, de todos los tiempos, de animales mágicos y siempre con alguna nota para continuar la historia la noche siguiente…

Al amanecer no había nada fuera de lo ordinario, se despertaban al unísono y Anna solamente le sonreía guiñando un ojo antes de irse a la escuela. Pasaron décadas así, siempre juntos, pero parecía que el pequeño Minu seguía siendo el mismo de siempre, los años no pasaban por él, en cambio cada historia, cada cuento, cada sueño (como prefería decir Anna) se aferraban al magnífico animal que se había vuelto y sus historias pasarían de generación en generación junto con el pequeño gato azul siempre de la misma edad.

 

 

 

Si desean participar aquí están las reglas

Gracias a por participar y leerme

Este enlace estará abierto Una semana y no olviden el hashtag: #UnaImagenUnaHistoria


Aquí pueden acceder al carrusel y pegar el vínculo en su blog

Share This:

Leave a Reply

Be the First to Comment!

avatar
  Subscribe  
Notify of